Tribunal de Mercosur confirma inferioridad de Paraguay

22 de julio de 2012 02:12 PM

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Respeto muchísimo al canciller José Félix Fernández Estigarribia, pero su esfuerzo por hacer respetar el derecho internacional en el Mercosur se estrelló de manera estrepitosa con la violenta prepotencia del imperio brasileño y sus satélites.

Que el Tribunal Permanente de Revisión de Mercosur le haya brindado el trato de “canciller de la República” no es mérito alguno, pues ese título se lo damos nosotros, y, por supuesto, no es paliativo para el aplastamiento de nuestros derechos, ni remotamente.

La lógica y esperable decisión del Tribunal Permanente de Revisión de Mercosur muestra dos cosas: Primera, la urgente necesidad de salir de Mercosur y segunda, que los partidarios impenitentes (“Del b. lat. impaenĭtens, -entis. 1. adj. Que se obstina en el pecado, que persevera en él sin arrepentimiento. U. t. c. s. 2. adj. Que persevera en un hábito”) empiezan a constituir un peligro cierto e inminente para nuestra Independencia Nacional.

El día 21 de junio de 2012, después de haberse aprobado en la Cámara de Diputados de la Nación, por setenta y seis votos a uno, la acusación contra el entonces presidente Fernando Lugo para juzgarlo ante la Cámara de Senadores, se desarrollaba en Río de Janeiro, antigua capital imperial brasileña la reunión denominada “Río + 20” sobre temas ambientales.

Ese día, el presidente colombiano Santos, convocó a una reunión urgente de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) para estudiar la situación paraguaya (http://glo.bo/NLf3Wg).

Como resultado, los cancilleres de UNASUR, encabezados por el secretario de UNASUR, Alí Rodríguez, llegaron a Asunción para la misión que les encomendaron sus presidentes.

El día 28 de junio, en Mendoza, Argentina, los presidentes de los países que integraron la Triple Alianza, Brasil, Argentina y Uruguay, suspendieron ilegalmente a Paraguay.

Ilegalmente porque violaron el artículo 4 del protocolo de Ushuaia que dice “En caso de ruptura del orden democrático en un Estado Parte del presente Protocolo, los demás Estados Partes promoverán las consultas pertinentes entre sí y con el Estado afectado”. No realizaron consulta alguna con Paraguay pero las dieron por realizadas por una misión de cancilleres de UNASUR, para poder alegar en forma mentirosa, que aplicaron el artículo 5 del protocolo que dice que “Cuando las consultas mencionadas en el artículo anterior resultaren infructuosas, los demás Estados Partes del presente Protocolo…considerarán la naturaleza y el alcance de las medidas a aplicar” (http://bit.ly/LfuCn7).

Mercosur jamás consultó con el Estado afectado (art. 4 del protocolo de Ushuaia) y las gestiones de los cancilleres de UNASUR no es, desde el punto de vista legal, formal o práctico, la que puede agotar las gestiones requeridas (art. 5 del protocolo de Ushuaia).

Al suspender ilegalmente a Paraguay, los antiguos integrantes de la Triple Alianza dejaron formalmente establecido, en el ámbito de Mercosur, que Paraguay no es igual a los antiguos integrantes de la Triple Alianza, sino inferior, subalterno.

El canciller Fernández Estigarribia y el presidente Federico Franco estimaron, con exceso de cautela, que esa quiebra del Derecho Internacional sería subsanable ante el Tribunal de Revisión Permanente de Mercosur y recurrieron la exclusión ilegal.

Ayer, 21 de julio, el Tribunal formalizó totalmente, absolutamente, indubitablemente, que Paraguay es, en Mercosur, inferior y subalterno; desigual: Está sometido al arbitrio de los antiguos integrantes de la Triple Alianza. Eso, y ninguna otra cosa, dice la resolución del Tribunal.

Esta situación viola de manera muy clara el inciso tercero del Artículo 143 de nuestra Constitución que exige al gobierno paraguayo precautelar la igualdad de Paraguay con los demás Estados.

Ya se habló suficientemente de que las consecuencias de las decisiones de la Cumbre de Mendoza violan la autonomía paraguaya, violan la autodeterminación paraguaya y, en conjunto suponen, de ser aceptadas, el fin de la Independencia Nacional a todos los efectos prácticos, como para que sea necesario repetirlas aquí –“Dilma y Cristina” (http://bit.ly/PwkyLP), “Volvió la Triple Alianza” (http://bit.ly/MCbExn), “Nos han reducido a colonia” (http://bit.ly/Pwl24E), “No nos resignemos a ser colonia” (http://bit.ly/MTblIx), “Política de hechos consumados” (http://bit.ly/OQJ4m8), “Federico, liberános de Mercosur” (http://bit.ly/O81nqJ), “Horácio Cartes y Mercosur” (http://bit.ly/MTbyeL), y “Brasil y Lugo preparan un golpe” (http://bit.ly/OhnKIv)-.

Tendremos selección nacional de fútbol, la Albirroja, pero del mismo modo en que Escocia, Gales e Irlanda del Norte tienen selecciones nacionales.

Los paraguayos nos independizamos, en 1811, rechazando seguir en el proceso de integración americana, que tenía trescientos años de consolidación, porque la desigualdad con respecto a Buenos Aires nos estaba empobreciendo cada vez más. Igual que Mercosur ahora.

El gobierno paraguayo no puede aceptar, al menos si cumplirá nuestra Constitución, situación alguna que ponga en duda esa igualdad y el fallo del Tribunal de Revisión Permanente de Mercosur no solo la pone en duda, sino que la consagra formalmente.

Es cuestión de leer que “Federico Franco deberá hablar con sus pares de Argentina, Brasil y Uruguay solicitando el levantamiento de la sanción y el no ingreso de Venezuela al bloque. Si aquí las conversaciones fracasan, entonces se debe conformar un "Tribunal Ad Hoc" que trate el caso. Si en esta segunda instancia no hay resultados, recién allí se acude finalmente al Tribunal Permanente de Revisión” –Ultima Hora-.

Es decir, el presidente constitucional paraguayo deberá someterse a los de los antiguos integrantes de la Triple Alianza para ver si los superiores aceptan al inferior.

Fuente: lanacion.com.py

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