Lugo es el responsable

15 de junio de 2012 11:37 PM

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Los asesinos simplemente dieron el último paso de la lógica de la violencia que se viene alentando desde sectores que son recibidos permanentemente por el presidente Fernando Lugo: Los carperos y algunos intelectuales desde Asunción llevan años diciendo que las invasiones de propiedades, los cortes de ruta, la destrucción de maquinarias agrícolas, las tomas de retiros y demás actos de violencia de “baja intensidad” que caracterizan la actividad de estos autodenominados “campesinos sin tierra” se justifican dadas las privaciones que sufren los paraguayos pobres.

La diferencia de los carperos y de esos intelectuales con el grupo terrorista autodenominado “Ejército Paraguayo del Pueblo” es solamente de grados, en el principio de que la violencia se justifica están de acuerdo.

Pero los carperos y los intelectuales se reservan, por supuesto, el derecho de definir por sí y ante sí el grado de violencia aplicable a cada situación y, en la de la zona de Curuguaty resolvieron, hace al menos un mes, que ella debía incluir la “defensa” armada de su ilegal ocupación de un inmueble privado.

A pesar de ese discurso de violencia, el presidente Fernando Lugo los ha seguido recibiendo, alentando, apoyando, al mostrarse “comprensivo” con los violentos, en realidad condescendiente con ellos.

No solamente no se limitó a recibirlos, sino que les brindo escuelas-carpa, con la complicidad del liberal radical auténtico Víctor Ríos, remedios (aún hoy), con la de la tekojojista Esperanza Martínez, dinero a través de la SAS y materiales a través de la SEN. Incluso cuando se mudan, Lugo les presta camiones de las Fuerzas Armadas de la Nación.

El mensaje dado al país, y a las fuerzas de la ley, desde la presidencia de la República es claro, los violentos tienen preferencia, el gobierno hace una opción preferencial por los violentos. Creo que, considerando las decenas de reuniones y actos conjuntos de Fernando Lugo con José Rodríguez, Eulalio López, Victoriano López y José Paková Ledesma, nadie podría seriamente negar su proximidad con Fernando Lugo.

Es decir, los hechos, los hechos y no alguna lucubración teórica, muestran que el gobierno que dirige Fernando Lugo apoya a los violentos.

Y hoy se produjo el resultado lógico de este curso de acción: Los violentos usaron la medida de violencia que estimaron conveniente y mataron a numerosos policías.

La responsabilidad básica de un presidente es alentar la vigencia del Estado de Derecho, la de la idea de que los conflictos pueden y deben resolverse por métodos racionales y razonables. Lugo alentó otro camino y ese otro camino conduce a donde hoy estamos, al asesinato de policías cometido por forajidos que se creen con la licencia para matar.

Un presidente puede intentar compromisos y debe intentarlos, pero la política de Lugo no fue esa, sino que consistió en apoyar siempre a los violentos incluso cuando se vio constreñido a cumplir órdenes judiciales que los perjudicaban.

Fernando Lugo ni siquiera tuvo la delicadeza de asumir que los hechos que alentó constituyeron un error, por lo tanto es justo pensar que no piensa rectificar el rumbo.

Y como no piensa rectificar este rumbo, es necesario sacarlo del gobierno.

Fuente: lanacion.com.py

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